Y tú…¿quién eres?
Aplicaciones biométricas para verte mejor
Las empresas, organismos gubernamentales, diversas instituciones y personas en lo particular, requieren saber con quién interactúan desde el primer contacto. Para ello se valen de alternativas ancestrales de identificación, hoy muy evolucionadas por el avance tecnológico.
Por María Elena Alcántara Castro
¡Alto, identifíquese!… Decir que soy Pedro, Juan o María no es suficiente, ahora se requieren datos completos para tener acceso a un lugar o a determinada información. El simple hecho de “decirlo” conlleva a la inseguridad, por ello existen tecnologías basadas en el escaneo de rasgos biológicos como el rostro, iris, palma de la mano, huella digital, venas, voz, incluso la firma y hasta el ADN, que permiten identificar con un alto grado de certeza a las personas, a esto se le llaman aplicaciones biométricas.
Si bien, hablamos de características humanas, en términos fríos la biometría es el estudio de métodos automáticos para el reconocimiento único de humanos basados en uno o más rasgos conductuales o físicos intrínsecos. La palabra se deriva de raíces griegas “bios” vida y “metron” de medida. El diccionario también establece que la “biometría informática” es la aplicación de técnicas matemáticas y estadísticas sobre los rasgos físicos o de conducta de un individuo, para “verificar” identidades o “identificar” individuos.
Las contraseñas, NIPs, credenciales o datos personales son riesgosos porque se pueden olvidar, adivinar, prestar, falsificar, perderse o robar. Ante este panorama, cualquier aplicación basada en tecnología biométrica pretende identificar a la persona que dice ser, antes de brindarle acceso a un bien, un derecho o un servicio. Este tipo de validación ofrece beneficios en muchos sentidos: eficiencia, control y seguridad al momento de registrar la entrada a cualquier empresa, al mismo tiempo incrementa las oportunidades de negocio en la parte de marketing y promoción cuando se reconoce a un cliente para brindarle rapidez y una mejor atención, entre muchos otros usos. La biometría es algo que se ha usado desde hace miles de años, con la diferencia del cambio en las técnicas de uso y en los terrenos donde aplica.
En México se utiliza la biometría para sustituir el uso de tarjetas o identificación a través de claves (números que se teclean para accesos a empresas o áreas restringidas), buscando asegurar que realmente esta persona cuenta con una característica que la identifica como única, mencionó Guillermo Olivas, Gerente de Productos en IBIX.
Te cuento…
La automatización de estas aplicaciones comenzaron al momento de masificarse los procesadores en los años 80’s. El driver más importante a lo largo de la historia, con o sin computadoras, es la parte legal y judicial, explicó Humberto López Gallegos, Presidente de la Asociación Mexicana de Biometría e Identidad (AMBI). “Por aquello de que no se puede juzgar a una persona igual que si tiene antecedentes penales, comenzaron a validarse estas herramientas de identificación”. Y es que después de la Revolución Industrial, las ciudades fueron en aumento y entonces tuvieron que recurrir a ciertos mecanismos para tener un mejor control de los delincuentes, así comenzaron a generarse los burós de huellas digitales, principalmente en Londres, la India y otros países.
El otro segmento fue el comercio, ya que los negociadores de larga distancia no se conocían y necesitaban poner sus huellas digitales en los contratos para saber que se trataba de la persona adecuada. Hoy, las aplicaciones biométricas en la medicina son también muy útiles, ya que en situaciones como donaciones de sangre o de órganos, el receptor puede saber con certeza quién es el donante, así que la biometría ayuda a validar a las personas.
Roberto Barreto, Gerente de Desarrollo de Software de la empresa veracruzana Autentificación Digital (AUDIG) se remontó a la época de los romanos, quienes para poder establecer una unidad de medida, utilizaban la mano o el pie para marcar a las personas, después encontraron nuevas formas como darse nombres o números. Las herramientas más recientes son las tarjetas plásticas, los códigos de barras y las cintas magnéticas.
Antonio Morales Loo, Director de la empresa Tecnología y Soluciones Biométricas, enfatizó que este campo ha tomado una curva de aprendizaje importante que le permite un avance considerable en el diseño de algoritmos, que hacen de la aplicación biométrica un recurso más confiable en la encriptación, búsqueda y almacenamiento de datos.
Ciertamente no hay nada seguro, pero en este caso la biometría aumenta el grado de confianza en el proceso de autentificación de las personas. Los mecanismos actuales que no son biométricos pueden ser buenos, pero no necesariamente confiables. Por ejemplo, en el caso del password, ¿tú no sabes quién lo está tecleando? Sin embargo, confías hasta cierto punto porque se trata de una medida de seguridad. “Lo clásico en los procesos de identificación de personas es: algo que la persona sabe (password), algo que la persona tiene (una credencial que presenta al sistema de asistencia o a un guardia) y lo que la persona es. Los biométricos no están exentos de falla, pero si se combinan se acercan a la precisión”, argumentó Morales.
En la mira
Donde antes estuvo el reloj checador, ahora aparecen estas aplicaciones para tener un mayor control de asistencia, porque lo que más le preocupa a las empresas es que sus empleados hagan su trabajo en el horario adecuado, y lo que más les duele a las de giro financiero es la seguridad ante problemas de fraudes y malos manejos. De esta manera, se puede controlar el acceso a áreas restringidas, al archivo y autorizaciones de pagos o transacciones. “Estas herramientas crecen en complejidad según las necesidades de cada organización y se traducen en información segura para la toma de decisiones”, aseguró el representante de la AMBI, también director de la empresa Ingressio.
Para él, estas tecnologías están siendo bien recibidas entre los empresarios y gerentes que buscan un cierto control de los recursos humanos y de la seguridad de su organización. Del lado del trabajador, la gente se siente igualmente medida porque ya no existe el favoritismo entre compañeros que checaban la entrada en representación de otra persona. Por otra parte, ayuda a simplificar las cosas, ya que no tienen que cargar con credenciales que estorban o se olvidan.
De otra manera opina Antonio Morales, quien destacó que el rechazo viene de ambas partes, tanto del empresario, donde hay que trabajar en la confianza hacia estos mecanismos de autentificación, y del usuario final de esta tecnología, ya que es quien puede echar atrás un proyecto de identificación automatizada al sentirse sumamente controlado. Al respecto, habló de la educación como elemento clave para salir avante de este proceso cultural y, exhortó a utilizar la biometría como herramienta para ayudar a los clientes en la toma de decisiones.
En el terreno industrial, Barreto aclaró que al tratarse de información confidencial, la seguridad de estos dispositivos va en dos sentidos: hacia la empresa y hacia el empleado, ambas partes podrán tener la certeza de que los datos no se duplican para evitar malos manejos. “Con estos sistemas se acabaron los vicios en la manipulación de la información que existían a través de los presta-tarjetas, del duplicador de éstas o del que recibía dinero a cambio de validar una falta o un retardo”.
Subrayó que estas aplicaciones permiten a la empresa tener un historial en templates (elementos de comparación en las huellas digitales) de los empleados y a partir de eso generar otro historial con toda la información de los mismos. De este modo, los gerentes pueden realizar una nueva contratación de un mismo empleado, a partir de la información contenida en la base de datos. En su opinión, se trata de tecnologías relativamente nuevas en cuanto a su masificación comercial y su éxito se encuentra en el terreno gubernamental y empresarial; sin dejar de lado los clientes residenciales que hasta el momento son muy pocos porque implica un lujo comprar una chapa eléctrica con lector biométrico; sin embargo, la inseguridad que vive la sociedad actual va orillando a comprar soluciones que les permitan tener una vida más tranquila.
Te escaneo
La seguridad de estas aplicaciones depende mucho del volumen de personas que se quiera controlar. Por ejemplo, hay biométricos como el iris que brinda un nivel de identificación muy alto, que a diferencia de la huella digital con un gran número de datos archivados, estas aplicaciones arrojan información sólo de posibles candidatos, cuyas huellas se parecen más. El reconocimiento facial se usa mucho más para verificar si la persona está boletinada. Por ejemplo, en eventos como el Super Bowl o en las Olimpiadas, incluso, en los aeropuertos donde existe un tráfico amplio de civiles y no es posible tener tantos elementos policiacos, hacer uso de esta tecnología para identificar un criminal es lo más recomendable. Actualmente se realizan pruebas telefónicas para reconocimiento de voz en actividades bancarias.
El reconocimiento de venas se usa de manera importante en los bancos asiáticos, porque a diferencia de las huellas, las venas no las asocian a la parte criminalística y la aceptación es favorable. “Hay dos factores que hacen que cada biométrico se adapte mejor o peor a un ambiente: uno es la velocidad y el otro es el nivel de seguridad”, señaló el vocero de Ingressio al ejemplificar que la huella digital en los asiáticos tiene un alto nivel de rechazo, porque las líneas cutáneas son muy finas que confunden a la máquina y arroja datos erróneos, por lo cual, el usuario debe escanear dos, tres o cuatro veces su dedo. En este mercado tampoco es muy confiable la huella digital, ya que la consideran de alto riesgo al poder ser clonada a partir de un vaso de vidrio para realizar cualquier actividad nociva, principalmente en operaciones financieras.
La autentificación por huella digital es la más conocida por la población en general, ya que es fácil encontrarla en una laptop, cerraduras residenciales y empresas masivas como Banco Azteca. Sin embargo, tiene ciertas limitaciones, ya que dependiendo del trabajo que desempeña cada persona, puede haber un desgaste en las líneas dactilares. En tanto, la biometría basada en el iris tiene un alcance mayor, ya que los rasgos en esta parte del cuerpo son permanentes a pesar de la edad.
De uno en uno
El gobierno es quien registra el mayor uso de aplicaciones biométricas al tener alrededor de un 57%, del cual 35% está orientado a la identificación de civiles en organismos como el IFE, Migración o PFP y el otro 22% se ubica en terrenos de alta seguridad para la identificación de criminales. El 43% restante lo tiene la iniciativa privada, en donde un 20% va hacia el control de asistencia y acceso, un 15% al acceso controlado en dispositivos físicos como la red o servidores, un 5% a la identificación del consumidor en punto de venta y 3% a vigilancia.
Este mercado crecerá un 20% en los próximos 5 años, cuando viene de un 25 a 27% registrado entre el año 2001 y 2007. A pesar de ese pequeño descenso, Humberto López indicó que la tasa de crecimiento de la tecnología es bastante bueno. “En lo particular, por la oportunidad y el tipo de negocio, crecemos a tasas mucho más altas”.
Los giros más socorridos por estas aplicaciones son el transporte que registra 8% (identificación de personas en las fronteras y quienes hacen uso de aeropuertos y terminales de autobuses), le siguen los gobiernos municipales y estatales con el 7%, un 6% lo tiene el sector de telecomunicaciones y entre 2% y 4% la parte militar, retail, manufactura, rubros comerciales y financieros, así como salud, juegos y hospitalidad.
La huella digital es quien se lleva los aplausos por la posición que ocupa en el abanico de posibilidades biométricas con un alto porcentaje. Esta herramienta se divide en dos aplicaciones: la que se usa para control de acceso y asistencia (ocupa el 25%) y la que utiliza el IFE o Migración como mecanismo de identificación (registra 32%). El reconocimiento facial tiene el 13%, el iris 6%, la mano 4%, las venas 4% y la voz 3%, el resto lo ocupan los de tipo multibiométricos, que son los que mezclan el escaneo de un rasgo y otro.
“No se trata de una moda y tampoco hablamos de ficción como en la película Misión imposible, la biometría es real y de conveniencia para todo tipo de corporación sin importar su giro o tamaño, incluso para pequeñas y medianas empresas”, comentó el representante de AMBI, al compartir la idea de que el retorno de inversión no es palpable y por eso existe cierta limitación en el posicionamiento deseado para estas soluciones.
Al respecto, Antonio Morales dijo que muchos clientes hacen énfasis en el precio porque simplemente estas tecnologías no son baratas, “pero sí podemos decir que hay argumentos para poder convencer a alguien en cuanto a la bondad de estos productos que puede sobrepasar el factor precio”, señaló. Las soluciones van de acuerdo a las necesidades y ésta es la que calcula el precio. Por ejemplo, un cliente que requiere registrar mil empleados para ingresar a sus redes locales con PC, es muy diferente a otro que registra la asistencia al mismo número de personas. En este sentido, un control de asistencia biométrico con huella puede ir en un rango de $600 dólares hasta los $2000 dólares, dependiendo de la tecnología utilizada. Una implementación masiva en mil PC´s para acceder a la red local puede ir desde los $200 dólares por individuo. En AUDIG manejan equipos con un costo desde $400 dólares hasta $1200 aproximadamente, mientras que el desarrollo de software puede costar desde $200 dólares hasta los $300, dependiendo del proceso.
Firmes…¡ya!
En el rubro empresarial los estándares mundiales existen, pero depende de cada organización adaptarse o no de manera total o parcial. Donde sí existe un lineamiento es en la parte de seguridad pública, donde la PGR, IFE y otros organismos gubernamentales tienen que apegarse por cuestiones de seguridad. En algunos casos los estándares son tan avanzados que todavía no hay equipos tan sofisticados o bien, ocurre que el deseo de ahorrar sin dejar de lado los niveles de seguridad, hace que el estándar de facto y el técnico no coincidan. En realidad se trata que los tomadores de decisiones se informen y tomen los estándares que mejor hacen sentido a su necesidad.
En otros países hay normas que ya regulan este tipo de tecnologías, en el caso de México no es así, no existe una regla o una ley que valide este tipo de dispositivos. De acuerdo al vocero de AUDIG, la Ley Federal del Trabajo, no limita el tipo de sistemas, equipos o medios que una empresa puede llegar a utilizar para el reconocimiento de sus empleados, siempre y cuando se les especifique la forma en cómo va a ser identificado. “A diferencia de cómo se mueve la sociedad muchas leyes avanzan muy lentamente, a pesar de eso no podemos decir que exista total libertad. En la medida que no exista una ley que regule, la tendencia mundial es la que marca la pauta. Ahora bien, entiendo que para calificar un algoritmo de reconocimiento biométrico en los Estados Unidos, es necesario pasar una revisión hecha por el departamento de NIST del FBI”.
Morales afirmó que estamos a la par de lo que ocurre en el resto del mundo, “desde mi experiencia podría decir que las aplicaciones comerciales que se desarrollan en México no le piden nada a nadie. Si adoptas la tecnología que viene de otros países y le metes el componente de creatividad y desarrollo mexicano, llegamos a la altura de las soluciones norteamericanas y europeas. Realmente los desarrolladores mexicanos tienen gran capacidad”.
Lo que se ve, no se juzga
A decir de Guillermo Olivas, la oferta de IBIX contiene el mejor lector de Suprema de Huella Digital a nivel mundial, el cual se incluye en las terminales de control de asistencia y combinado con tarjetas HID de proximidad o código de barras, cubren el 100% de identificación asertiva de todos los trabajadores en 2 a 3 segundos. Utilizando terminales Hand Punch de Recognition Systems para ambientes industriales extremos, se requiere de 5 a 6 segundos para cada empleado. La propuesta incluye políticas y restricciones laborales comunes en Recursos Humanos. Por ejemplo: reportes de asistencia, faltas, retardos, prenomina con tiempo normal, tiempo extra, vacaciones, incapacidades, premio de puntualidad y asistencia, entre otros parámetros.
La academia no se puede quedar atrás en este asunto, así que en esta ocasión será válido hablar de la UNAM, donde investigadores de la FES Cuautitlán desarrollan un sistema alternativo para el reconocimiento de identidad por el iris basado en software libre, lo que permite adecuarse por completo a las necesidades de cada usuario, al tiempo de convertirse en una solución más económica y más veloz, ya que al usar un programa de código abierto se reduce el tamaño de los programas, todo esto sin perder la eficiencia que contienen las tecnologías comerciales bajo licencia.
En un futuro no muy lejano, manifestó Barreto, este tipo de dispositivos podrán ser vistos en la red del metro. Por ejemplo, a las compuertas de accesos se les puede integrar un lector biométrico. Él considera que el costo por esa modificación es mínimo; sin embargo, lo ideal sería diseñar una solución integral en donde la aplicación biométrica venga de origen para que el costo se reduzca mucho más. “Y cuando el futuro nos alcance en el 2020, habrá tecnologías como la radiofrecuencia que funcionan insertando un chip en el cuerpo humano y que al pasar por un control se podrá identificar vía satélite a una persona, llámese empleado, paciente, alumno, residente, etcétera”.
Para el vocero de Tecnología y Soluciones Biométricas, en esta materia hay mucho más que descubrir e implementar, pero lo más importante es la necesidad, “cuando vas con el cliente y le haces ver que ahora puede tener en su empresa controles institucionales, es cuando te das cuenta que llevas una solución propositiva. Es el cliente quien tiene la necesidad y es en la consultoría con él, donde sale la creatividad para desarrollar cosas muy interesantes”.
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